Podrás quejarte de abandono. Y te daría la razón. No es falta de cariño. Sucede que no tengo mucho que decirte. O sí, tendría, claro, mucho. Tal vez sea, simplemente, que no tengo ya el tiempo. Ando haciendo, haciendo y haciendo. A buen ritmo, con buena energía.
Compréndeme.
Pronto hablaremos más seguido. Lo sospecho. Lo espero.
¡Uy! ¡Ya no somos pobres!
Hace 4 días

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada