martes, 29 de junio de 2010

lunes, 21 de junio de 2010

Concentradito

Concentradito, como recuerdo eran las sopas de mi abuela. Largas horas de cocción para sacarle a las carnes y los huesos todo su sabor.
La última victoria de mi cuerpo sobre mis ganas,  los días de cama, la cara del médico, mi miedo, han traido un tiempo sin prisa. Espero por fin haber sido doblegado. No quiero volver a decir que estoy cansado, demolido, sin columna vertebral.
Largas horas de cocción. Concentradito. Dándole tiempo a las cosas importantes.

He estado desbalanceado. He pasado muchos meses, algunos años, excedido de chamba. Concentrándome demasiado en lo laboral. Distrayéndome de todas las otras cosas importantes de la vida.
Haciendo, deciendo sí, sí, sí. Aparentemente llevado por mi voluntad de dar. Pero también de facilismo. Es más fácil ir haciendo lo que uno sabe, que comprometerse con hacer las tareas adecuadas en el tiempo adecuado y sin desbordarse. Es decir, sin hacer más de lo que tu cuerpo, tu cerebro y tu corazón resisten. Sin hacer más de lo que tu organización soporta sin cambiar.
Entonces, he estado postergando el cambio y la evolución y también el equilibrio y la armonía entre las esferas de la vida.
Hasta que el cuerpo desde su mismísimo centro, explotó. Produciendo suficiente susto para hacer una evaluación y tomar medidas. Sin prisas. Concentradito. Como sopita de abuela. Dando el tiempo necesario para la cocción.

- Oye ¿a dónde ibas? ¿por qué no estás ya ahí? - dijo mi ombligo.
Y yo se a donde voy, pero claro que él podría reclamarme ¡por qué no estoy ya ahí!
- Oye ¿y el amor? ¿los hijitos? ¿la familia? ¿Cuándo si nunca tienes tiempo? ¿Cómo si siempre estas alerta? ¿Quién si siempre tienes prisa y mucha agenda? ¿Qué podrías ofrecer tú así como vives?

¡Asú! Fuertes cuestionamientos del señor ombligo.

Y entonces este pecho, ha decidido acelerar su bienestar. Actuar consistentemente con sus planes. Rápido aunque parezca inmóvil. Agílisimo, aunque parezca que no se mueve. Porque estando concentradito, pensando, uno define todo. Hacer es una tarea fácil. Saber qué hacer y cómo es mucho más difícil.

Hace meses vengo arreglando cositas. En mi casa, en mi vida, en mi trabajo. Estoy limpio. Estoy ya casi sano. Y tengo claro que vienen tiempos hermosos.

domingo, 20 de junio de 2010

Mientras preparo tallarines

¿Cuántas palabras se pueden escribir mientras uno prepara tallarines? Primero tiene que hervir el agua y luego los fideos tienen que ponerse a punto. ¿Qué les echo?

Dos niñas pasan toda la tarde preparándole el regalo a su padre. Cada una: tarjetita y carta. Es de noche y mamá dice que arreglen todo.
Al ratito baja papá. Bonito ver al padre tapándose los ojos cuando una de las niñas se lo pide. Se había olvidado de recoger su obra. Alguien la puso sobre la chimenea. No alcanza. El padre está con los ojos cerrados. Juega a que no sabe. Me paro yo y se la entrego.
El padre pregunta si ya puede abrir los ojos. Ella le dice que sí mientras sale de la sala. Él rie. Bonita escena.

Luego la niña vuelve a bajar. Conversa un poquito con nosotros. Y se va quedando dormida frente a él. El sonríe. La madre llega y también sonrie. Te estás quedando dormida - le dice -. La niña hace el intento de estar con nosotros un rato más. Contesta unas preguntas pero vuelve a cerrar sus ojitos. La madre la mira. El padre también. Bonito.

Mamá suavemente le vuelve a decir que se está quedando dormida. Le está diciendo en realidad que la va a llevar a acostarse. La niña ya no puede abrir los ojos. Mamá la carga.

Los fideos están listos.

sábado, 19 de junio de 2010

Afirmación del yo

Antes de salir, de empezar a dar, de mostrarte, de trabajar, de empresar, de pretender amar. Antes de amar. Antes de todo, es bueno afirmar el yo. Tomarse un rato, un buen rato... para ver quien eres, que tienes adentro, que quieres sacar, que tienes que cambiar, que quieres eliminar, que tienes para dar y - si puedes recibir - que puedes recibir.

A veces uno muestra lo que no es. O lo que no cree ser. Pero, eso que muestras, es lo que el que tienes al frente ve. Eso que muestras es lo que eres para el otro, lo único que el otro sabe de ti. ¿Qué estarás mostrando? Los que te ven, ¿te ven a ti? ¿Ven lo que tú crees ser?

Afirmación del yo. Mostrar lo que eres. Lo que sientes que eres. Chamba difícil. El canal entre tu esencia y el exterior no siempre está limpio. Casi nunca está limpio.

miércoles, 16 de junio de 2010

Un día con sol

El parque que está a la vuelta de mi casa me llama. Y yo llamo a mi perra. Nos vamos al parque. Ha salido el sol. Me provoca sentarme en una banca. Echarme en el pasto.
Casi no hay gente. Una pareja de abuelitos, él con sobretodo y gorra, ella muy mona. Otra abuelita con su nieto que le grita "no te vayas abuela" y la nana. Y una niñita, de 2 o 3 años también con su nana. Más allá, en un parque más pequeño que parece un anexo de este, una pareja de jóvenes estudiantes vestidos de negro. Él y ella, jugando a enamorarse. Hablando alto. Atentos a ver si los miran. Bonito.
Un día de sol en otoño debe ser un día de parque. Quince, treinta minutos.
Has una pausa.
¿Quién te empuja?
Corrideras del mundo moderno. La sensación que uno tiene que correr para avanzar. Y oh! sorpresa, cuando abres los ojos sueles estar atrás.
La vida, el sol, los parques, los hijos, los nietos, los abuelos, la familia, el trabajo, el disfrute, la salud.
El balance, la armonía, el equilibrio, la felicidad.
Un paseo por el parque, un día de sol en otoño.

martes, 15 de junio de 2010

El ser bloqueado

Transita como sombra hace ya varios años. Demasiados. Creyó en un amor que fue miseria.

Era
Buena. Hermosa. Creía en la gente y en el mundo posible. Era luz, batalla, molino contra el viento.
Un día llegó su Oscuridad. Un ser malo la envolvió en palabras. Movimientos. Malas artes.
Le mintió. La humilló. La vejó. Fingió ser faro. Luz potente que enceguece.
Ella creyó, necesitaba entregarse. Mil veces engañada, mil veces sonrió. Ya no tiene dientes.

Hoyo oscuro
El ser que hoy está bloqueado cayó en cada una de las tretas. Fue bajando a la caverna sin cadenas, al solo llamado.
Ven ángel, soy un dios. 
Rompieron todos sus cristales. A mazasos. Destrozaron Dignidad, Valores, Respeto hacia sí misma.

Hoy
Un ser hermoso es sombra. Mujer de la Oscuridad. Mala sangre. Mala vibra. Mala onda. Reparte tristezas. Genera conflictos. Marchita las vidas. Destruye.
No me atrevo ni a preguntarle ¿qué pasó? ¿quién se quedó con la que eras? ¿cómo si tú...?

Se del ser Oscuro. Del Miserable que la tiene en la caverna. Rota. Oscurecida toda.

Quisiera
Ayudarte. No puedo. Llámalo instinto de conservación. Tú has decidido oscurecerte. Sólo tú saldrás. Pero no se si estás siquiera iniciando la chamba. Atracción al pozo oscuro. Te levantas porque te gusta caer.
Pozo profundo roba alegrías.
Han pasado tus años. Siguen pasando. No se crece en el hoyo. Está claro.
¿Te das cuenta?

Cristales rotos
No hay pegamento para los cristales. Bótalos. No dejes a la gente manosear tus pedacitos. Es peor. El camino es renacer. Aunque haya que secarse hasta casi morir. Como planta transplantada. Secar tu verde. Casi hasta el último aliento.
Luego vendrá la vida nuevamente.

lunes, 14 de junio de 2010

Llora guitarra

Mi cuerpo no quiere andar. Ta bien. Hay que hacerle caso. Se ha vuelto un porfiado. Cama, cama, cama - pide - y hay que darle. Me levanto y vuelve a tumbarme. Por lo menos está siendo considerado y me deja cumplir con las obligaciones importantes.
Cuando el cuerpo pide que lo atiendan es mejor atenderlo. Pero ahora resulta que no es sólo el cuerpo.

También mi mente y mi corazón están demandando atención. Con roche.

Corazón
Ayer domingo fue mi primera clase con Tito La Rosa. Su taller se llama: "el poder curativo de los instrumentos ancestrales". Bacán. Llegué cansadísimo y con el cuerpo muy maltrecho. El sábado trabajé tanto que ya quedé agotado. Y ayer comencé muy temprano. Demasiado. Así que ya llegué a mi clase de las once sin columna vertebral ni  músculos. Cogí una mantita y un cojín y me cubrí un ratito. Qué ganas de abandonarme al sueño.
Tito, por suerte, comenzó la clase con una pequeña ceremonia de sonidos.
Y los sonidos, los instrumentos y sus vibraciones reponen, curan.

Bonita clase, darle forma a un bambú para que suene.
Escucharlo.
Soplar hasta marearte.
Seguir soplando.
Buena cosa.

Luego vino el ejercicio de hacer sonar un instrumento de cerámica que tiene dos jarritas unidas. No recuerdo como se llama, vasijas silbadoras - creo -. Una o las dos jarritas llevan un poco de agua adentro y con el movimiento toman aire y luego silban. Un pitido largo y profundo.

Es mi turno. Me paro con esfuerzo. Me cuesta hacerlo. Me es difícil incluso mantenerme parado. Me encanta aprender pero me llega estar tan cansado en las clases que tomo.
Pero así son estos tiempos.
La cosa es que cuando las vasijas - que son como "los pechos de una mujer" - comienzan a sonar en mis manos, suenan raro, entrecortado. Al final del ejercicio Tito dice - tus vasijas han llorado. Sí - agrega una compañera - y gemido - dice imitando a una persona que llora profundamente. Y al apoyarlas han exhalado un suspiro.
Todo eso es verdad. A mi me dió cosa hacer sonar a las vasijas de esa manera.
Tito pregunta ¿Has estado llorando?
Sí - contesto-.

Vasijas delatoras. :o)

Llorar

No lloro con frecuencia y cuando lloro es generalmente porque me conmueven ciertas historias, personas en concreto, o lugares, o vivencias mías en esos lugares.
Me gustaría llorar más por mi, por mis cosas. Pero no puedo, no me sale, no se.
Felizmente las vasijas silbadoras que son como "los pechos de una mujer" han llorado.

O es que he llorado en los pechos de una mujer que es la manera más bonita de llorar. Quiero seguir haciéndolo. Corazón y alma míos necesitan hacerlo un rato. Hace rato.
¿Dónde estás mujer para ofrecerle tus pechos a mi llanto?

Cerebro
Cansado pero activo mi cerebro también reclama que me deje de tonterías. Clama porque me concentre en las cosas que se que debo hacer. Que quiero hacer hace tiempo.  Me despierta como hoy, muy de madrugada con ideas. Me exige que prenda la computadora y haga números. Me llama a la acción. Las piezas ya están todas sobre la mesa, tengo clarísimo los pasos y yo aún no comienzo a armar el rompecabezas.

¿Qué te pasa Juan?
¿Te has vuelto timorato?

Mi cuerpo, mi cerebro, mi corazón ya saben lo que hay que hacer.
¿Qué esperas infante?



jueves, 10 de junio de 2010

Mientras calienta el agua

He prendido la terma hace minutos. Debo esperar a que caliente. Y de ahí bañarme. Así que este es un post mientras tanto.

Hoy es mi cita número doce con el señor de las agujas, el doctor de la china, el acupunturista. Mi cuerpo está alterado. Mis nervios también. No se si es por las agujas. O por mi miedo a las agujas. O sea, si es parte del proceso de curarme o si simplemente es por la tensión que vivo cuando el doctorcito me enseña el sobrecito con mi nombre que contiene las agujas que me corresponden, dice es tuyo, yo afirmo, abre el sobre y procede a ponerme las agujas. Quizás simplemente sea el miedo que da la posibilidad de cargar una enfermedad de magnitud. O tal vez el proceso natural de aquietamiento de mi mente y de mi cuerpo. Demasiado cansancio físico. Mental. Stress.

Agujitas del bien. El doctor está más tranquilo y contento. Ayer rió satisfecho. El sábado ya estarás bien - me dijo. "Peligroso. No sabes, ese sitio peligroso". Así se refiere a mi sangrado en el ombligo. "Chino no miente" "peligroso", "si no podía sanar tenías que operar" - dice. Parece que tenía un tumorcito. Un bulto tamaño de frejol en el ombligo o algo así. "Infección, inflamación, peligroso" son palabras que he escuchado mucho estos días.

No se chino / no sabe mucho español. Este ha sido un acto de confianza peruano - china. Ha habido junta de médicos sobre mi ombligo. En chino. Una china y un chino. Par de médicos. Par de esposos. Luego el doctor chino me puso las agujas. No hablan mucho. Me ha echado también un unguento "medicina china natural" en el ombligo.

A pesar de mi animadversión a las agujas. Me he sometido a la acupuntura. Y la verdad, al margen de lo que le haya pasado a mi ombligo, se me habían tapado los oídos y me sanó. No estaba durmiendo bien (estrés) y ahora he dormido mucho en estos días y noches. El cuerpo estaba sin poder descansar y hoy no tiene músculo, ni fibra, ni estructura. Demanda cama. Y eso está bien. Lo necesitaba. Ya casi estoy curado o mejorado o afinado. Me quedan tres sesiones más con las agujas y de ahí, de nuevo al ruedo.

La gente a mi alrededor me invita a acudir a la medicina formal. Al chequeo, los análisis de sangre, la ecografía, y lo que sea necesario. He decidido no mezclar tratamientos. Así que no he ido por esos chequeos. Sólo me permití ver a una irióloga. Y tomé uno de sus brebajes. En ayunas. Ayer me cambió el humor con roche. Me encolericé sin motivos. Así que tomado conciencia abandone las hierbas sugeridas. No voy a mezclar tratamientos.

No me gusta la medicina occidental. No me gustan los médicos. Alguna vez me he sentí ultrajado por uno de ellos. Terminé operado sin necesitarlo realmente. Por eso tengo un seguro que nunca uso. O casi nunca. Sólo para el chequeo anual. Y por si acaso ocurra algo.

Agujitas del bien. El agua debe estar ya caliente. Y yo tengo que ir a buscarlas.

Un libro

¡Qué inmenso placer produce sumergirse en la lectura de un buen libro! Pero acometerlo es un reto, quizás un desafío, o si somos de verdad precisos: un atrevimiento.

He tenido un libro de muchas páginas cerca a mi varios meses. Ha estado esperando su momento. Libro gordo, grandote, pesado. De respeto. Hasta que al fin, me atreví.
Soporté los primeros momentos con dudas. ¿Me enganchará? ¿Me engancharé? ¿Valdrá la pena?

¿Por qué tantos meses de espera? ¿Por qué no devorarlo apenas sentí interés por él? Habrá sido por su densidad y volumen. Demasiada historia para mi tiempo apurado. O tal vez el miedo a que el libro incumpla su promesa. Que sea cáscara, ligereza, espejismo. Entretenimiento, pérdida de tiempo y no detenimiento, profundidad, emoción real.

Los buenos libros siempre esperan que uno decida cuando es el momento apropiado. Saben que tienen una sola chance, así que esperan pacientes a que uno de el primer paso. Porque ellos ya están ahí. Llenos ya, dispuestos.

He pasado mis cuatro últimos días leyendo más que nada. Este libro acompañó con afecto mi necesidad de estar en cama. He aprendido, he imaginado, he pensado, he comprendido y tomado consciencia de cosas importantes. Me he trasladado en el tiempo y he vivido la vida con otros.
Me he llenado de emociones y afectos. He anhelado desenlaces.

La vida es una larga historia y uno necesita buena compañía.

Y entonces pienso en el libro al que aún no me atrevo a entregarme.

viernes, 4 de junio de 2010

¿Por qué?

¿Por qué haces las cosas que haces? ¿Qué te mueve?
¿Es lo que haces lo que quieres hacer?
¿Por qué dices las cosas que dices?
¿Es lo que dices lo que quieres decir?

Coherencia.

Últimamente he estado buscando en el diccionario el significado de algunas palabras y lo que me dice el diccionario siempre es menos de lo que yo me imagino para las palabras.
Será porque estamos en el tiempo en que todo tiene que ser breve.
¿Por qué tenemos miedo de profundizar en las cosas?

Profundizar en uno.
Profundizar en el otro.
Profundizar en el significado de lo que decimos.
Profundizar en el por qué de nuestra existencia.

Todo nos invita a la vida ligera.
Pero no veo mucha felicidad en los ligeros.

Se prefiere la confusión antes que la claridad.
Es raro, porque la claridad es bonita.
¿Por qué entonces no se convierte en nuestro anhelo?
¿Qué nos pasó?

Bajarse del remolino

¿Por qué nuestro clan siempre complota nuestra chamba por obtener claridad?
El clan quiere que nos envolvamos en su remolino:
No tengas paz.
No nos hagas sentir nuestra miseria.
Distráete.
No tengas paz.
No te encuentres.
No te busques.
No tengas paz.

El clan te suplica que no te busques.
Hay temor a la luz.
Al silencio.

Hay soledad en los rebeldes.
Te señalan.
Te separan.
Dudas.
Quizás te entristezcas.
Aislamiento.

¿Debes rebelarte?
Tu clan se enoja y te agrede.
"No oses salir del remolino" - sientes que te dicen a cada rato.
Si llegas a no hacerles caso
Recibirás recompensa.

Pero que vas a estar solo
Que te vas a entristecer
De eso no hay dudas.

¿Cómo ser fuertes?
¿Cómo resistir los embates?
¿Con quién caminas?
¿En quién te apoyas?

¿Qué quieres de tu vida?
No dejes que se pierda tu claridad infantil.
Sabes para que nacistes.
Tente confianza.

Tente confianza.

miércoles, 2 de junio de 2010

Decisiones cuando compras

¿Qué hace que elijamos una empresa y no otra para comprarle sus productos? Hoy decidí ir a una veterinaria más lejana para dejar a mi perra a que la bañen. Veo más actitud en la gente que trabaja en ella.
Comí un tentenpie en un sitio al cual no pienso volver pero cuya propuesta me parece bacán. No me gusta quien atiende.
Compré periódico en un puesto y no en otro. Me quedaba más cerca y quería leer mientras comía. Sin embargo, me parece pésima la presentación de los periódicos y la atención del canillita. Nunca compraría ahí una revista u otra cosa. Sólo periódicos de emergencia.
Fui al grifo que tiene la gasolina más barata.
Fui a un cine más lejano porque tiene más onda aunque me jode donde tengo que estacionar.
Vi una película épica y no una de amor porque me gustan los valientes aún más que los amantes.
Entre a una librería pero no compré nada. No sentí ningún estímulo en ese apiñajo de libros a pesar de ser la mejor librería que hay en Perú.
Preferí no ir a la bodega de siempre sino que llevé a una amiga y a su hija que quería un gancho de pelo a buscar un puestito que supuse existía en un pequeñísimo centro comercial que hay cerca a mi casa. Ese centro comercial para vacío y me da pena eso.
 ¿Tú cómo tomas tus decisiones?