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jueves, 23 de septiembre de 2010

Vuelvo a caminar

Hoy, temprano por la mañana y después de mucho tiempo, he vuelto a caminar largo rato con mi perra.  Como siempre que camino, he tomado varias decisiones. Estoy contento. Hoy es el día de la primavera. Ahora riego el  jardín mientras espero que hierva el agua que he puesto en la tetera.

Café por la mañana. Pan pita integral en la tostadora. Mantequilla Laive (eso no debería), mermelada de piña endulzada con yacón (Chío estaría orgullosa). Hoy tengo una larga jornada. Me gusta todo lo que estoy haciendo en estos días. Estoy contento.

Los cursos que dicto en Barranco están llenos de gente talentosa e inteligente. Aprendo de sus dudas, de sus preguntas. Aprendo del alma humana. De las pujas internas. Aprendo de mí. Por los retos que me ponen, comienzo a decir cosas nuevas, descubro nuevas maneras de explicar las mismas cosas. Quizás en eso consista ser maestro.
Me gustan mis clases en Barranco pero, con pena lo digo, este año ya no voy a dictar más por allá. Me voy a concentrar en montar mi Escuela de Desarrollo de la Inteligencia Empresarial en Lima Norte. A Barranco volveremos en el 2011. Si pues, ya lo entendí. esa es la principal novedad de la caminata de hoy. Yo dictaré los cursos intensivos de los fines de semana. Por lo menos al comienzo.

Hoy mi día es intenso. Tengo larga jornada con una empresa que asesoro y que me ha planteado un reto grande. La empresa quiere crecer, pero para crecer necesita ordenar todos sus procesos. ¿Cómo ordenamos todos los procesos en dos meses? Tatatatán. Quinta sinfonía de Bethoven.

Y al final de la tarde me reuno con el personal - y sus parejas - de uno de los mejores restaurantes que se ha abierto este año en el Perú. Vamos a conversar sobre como debe uno manejar la economía familiar. Me encanta como este restaurante se preocupa de su equipo. Y me encanta el espacio y también, por supuesto, comer ahí.

Buenos días.

Pdta. Las hortensias están floreciendo, hay botones que anuncian que pronto habrán rosas en los rosales. Y he puesto unas lentejas en la olla. ;o)


El primer Curso Intensivo se dicta el 9 y 10 de octubre. Toda la info en http://www.diempresa.com/


lunes, 23 de agosto de 2010

Me están pateando la puerta

Mi perra patea la puerta de la cocina. No es normal.
Está en celo. Pero parece haber percibido mis nervios. Ya les cuento.

En cada temporada de éstas, le restrinjo la entrada a ciertas partes de la casa. También restrinjo nuestras caminatas: O tarde en la noche o muy temprano por la mañana. Pero ya estábamos saliendo poco. He viajado mucho, ha estado haciendo mucho frío, he estado tomando muchos cursos.
He incumplido con mis déberes.
Valita es tolerante e incondicional. Pero de cuando en vez me dice ¡No te pases!
Hoy patea la puerta. ¡No te pases!
Pero parece haber leído el mail donde me aconsejan operarla para que no tenga celo. Es una posibilidad que no estaba en nuestro código de convivencia. Ella se ha puesto nerviosa y yo me he bañado para salir con ella a pasear. Culposo.
Valita llora en la cocina. Yo reporto este hecho. La he criado sin correas y sin muchos no. Mi perra está criada para la libertad.
Creo que N se siente con culpa también. Ha escrito un mail más largo y muy explicativo. No la creo cruel. Ama los animales. También es muy práctica.
Bueno.
En esta casa estamos necesitando caminar.
Con permiso.

jueves, 30 de abril de 2009

¿Qué pasó con el Camote?

Salgo a caminar con Valita, mi perra. Ella nunca sabe si apuntar al carro o si ir a la puerta de salida. Bueno, si sabe. Siempre va hacia el carro, pero soy yo el que no siempre cojo el carro. Es que tengo dos zonas para caminar. A una voy en carro y Valita nunca sabe de que plan ando. Como ahora el sol anda majadero, me quedo por casa (aquí todavía el sol es una garantía diaria) y he abandonado momentáneamente el malecón. Siempre pienso que debería haber un sistema de información que me permita saber si el malecón está nublado o si asomó el sol. Igual con las playas del sur. Sobretodo ahora que el otoño sigue siendo verano o por lo menos está transformado en primavera en algunos barrios de la ciudad. Pero bueno, el asunto que una vez que abro la puerta de la casa, Valita sale disparada.

Mi perra tiene tremendo físico. Desde chica camina mucho. Me acompaña en mis caminatas largas, las de 2 y media horas o tres. Resiste sin tomar agua. No es como Lego el perro de Karine que apenas si puede andar 10 cuadras y ya está exhausto. Valita corretea incansable. Corretea a las palomas del malecón, con los perros en los parques y de alguna manera aprendió también a perseguir carros. Corretea a las palomas del malecón, con los perros en los parques y de alguna manera aprendió también a perseguir carros. Esto último ocurrió en Antioquia, el lugar que me presentó la chica que me enseñó el juego de descubrir las palabras que se esconden detrás de las letras de las placas de los carros. Valita es o parece, una perra de chacra urbana. Me gusta eso. No se si será porque la he cargado conmigo en algunos viajes. Ha estado expuesta a distintas sensibilidades. Ahí debe de haber aprendido a perseguir autos. Pero bueno. Hoy que salí con ella y con Dani, recordé una conversación que ocurrió hace un tiempo y que me sorprendió. Porque cuando camino algunas cosas aun me sorprenden y otras no tanto. Hoy, por ejemplo, no me sorprendió que Dani hoy me cuente que estaba pensando dejar el Instituto.
Aquella vez, Valita me dijó o más bien me preguntó:

- ¿Qué pasó con el camote?
- No se - le respondo - ¿por qué me lo preguntas?
- Porque a mi me gusta el camote y no siempre me lo das y cuando converso con los otros perros sólo los más viejos lo recuerdan -pero ya no lo comen- y los chibolos ni siquiera saben que es.
- Ah! Es que ahora hay comida para perro.
- Pero no es tan rica. A mi me gusta el camote y los huesos y algunas de las sopas que me das. Pero me dicen que eso es raro, nadie come eso. Por lo menos, no los perros que están en los parques.
- ¡Valita! Es que cocinarle al perro es un chambón y además, creo que las personas prefieren darle comida de bolsa a sus perros porque después cuando cagan es más fácil recoger su caca.
- Ah! pero no es tan así, a mi igual la caca me sale recogible cuando me das camote y huesos.
- Ya la gente no sabe eso, ya se acostumbró a darle comida de bolsa a sus perros. Y prefiere creerse el cuento de que esa comida es balanceada, más sana, etc. Pero yo no creo eso. Pero claro, tampoco tengo siempre tiempo como para cocinarte.

Y me dejó pensando Valita en el camote. Ya de esta conversación unos cuantos meses. Volví a pensar en el camote cuando Giuliana llevó esas mermeladas fantásticas al taller. No se lo he dicho pero desde ahí pienso que ella podría comenzar a jugar con el camote. No para las mermeladas pero si para una especie de compotas para niños. Porque yo coincido con Valita en que el camote es rico. A mi me encanta glaceado y también ese dulce que se llama camotillo y recuerdo que de chico me encantaba comerlo al horno o frito, camotillo el tinterillo. Pero creo que comer camote es una costumbre que se ha perdido un poco. No tiene glamour. Pero bueno, que me importa, yo tengo los dedos de los pies como camotes.
Pero el camote está caro, por lo menos en el mercado del Edén de Benavides y en los supermercados de por mi casa. ¿Siembran menos? Porque dudo que se esté comiendo más. ¿Comida para bebes en base de camote? Como Gerber pero en camote. Mezclado con frutas. Quizás sea rico. Quizás pueda ser la competencia de Gerber a nivel global. Giuliana podría intentarlo, probar sabores, y luego hacer otra opción con maduro. Ese platano de la selva que tanto se come en Colombia. Esa es otra cosa que me encanta pero cuando he intentado cocinarlo en casa no me ha salido nunca. Pero bueno ese es un segundo paso. Por ahora el camote. Por Valita o por Emilio a quien algún día espero volver a oir gritar: ¡Por Ca-mo-te! ¡Por Ca-mo-te! ¡Por Ca-mo-te!